El bienestar es congénito y te habita, pero puede ser “asintomático“.

Si leíste mi reciente libro o estuviste en mis conferencias y/o desarrollos de aprendizaje, sabrás que soy fiel convencida de que el bienestar es congénito y nos habita.

Pero, el bienestar puede ser “asintomático” y una de las causas que sustentan esa condición, reside en las creencias que limitan el bienestar.

Richard Bandler uno de los creadores de la PNL, sabiamente afirma que:

“las creencias no están hechas de realidades, es tu realidad la que está hecha de creencias”

Entonces, si no te satisface alguna parte de tu realidad, debes revisar tus creencias para validar las impulsadoras y cambiar las limitadoras.

Las creencias son convicciones subconscientemente adquiridas por diferentes fuentes, como: el refranero popular, consejas de familia y las repetitivas afirmaciones sugeridas por figuras de autoridad en nuestro entorno; entre otras.

Entonces, recuperar los síntomas del bienestar pasa por conocer, reconocer y reencuadrar las creencias que limitan el disfrute del bienestar.

Así, una de las formas que nos ofrece la PNL, es someterlas a un análisis mediante el cual observamos, cada creencia, su proveniencia y el significado limitante que le hemos atribuido.

Una vez concluido el examen, reencuadramos su significado limitante para convertirlo en uno estimulante. Y lo hacemos mediante cuentos, parábolas o metáforas.

En mi próximo artículo reencuadraré una creencia limitante, para ti.

Porque, si como dijo Friedrich Nietzsche:

“Las convicciones son enemigas de la verdad y más poderosas que las mentiras”

Reencuadrar las convicciones o creencias que nos limitan es una tarea urgente.