La risa nos es común a todos, de diferentes formas y maneras.

“Reaprendiendo la risa” tiene como principal objetivo el entendimiento de que la risa es fuente de múltiples beneficios y nos coloca más cerca de reconocer que el bienestar nos habita, para poder vivir disfrutando la vida hasta que la muerte nos separe.

En efecto, el solo hecho de sonreír de forma genuina y espontánea o por el contrario de manera hipócrita, convencional, social, sin ganas o falsa, provoca que nuestro cerebro comience a segregar los neurotransmisores denominados endorfinas, los cuales también se conocen como las “hormonas de la felicidad”

Porque, nuestro cerebro no sabe diferenciar la intencionalidad de la sonrisa, para el cerebro es suficiente que curves hacia arriba, los músculos que están en las comisuras de los labios para que la señal de secretar neurotransmisores se active, y es entonces cuando podemos decir que:

no te ríes porque eres feliz, sino que, eres feliz porque te ríes“.

Pero además la sonrisa produce la magia de hacernos lucir físicamente mejor ya que al sonreír, las líneas de expresión nasogenianas y el código de barra que se forma sobre labio superior, se hacen difíciles de percibir, con lo que podemos seguir luciendo un rostro juvenil.

Igualmente, sonreír favorece la elasticidad de la musculatura facial, aviva el brillo de la mirada; es un estimulante de la felicidad, y definitivamente nos aleja de los nocivos efectos del estrés.

Por otra parte, la risa nos otorga los beneficios de la sonrisa y los efectos de un ejercicio aeróbico al aportar mayor resistencia y oxigenación, un masaje estimulante a los pulmones, hígado, corazón, riñones y músculos abdominales; favoreciendo la irrigación sanguínea, la absorción de oxígeno en la sangre y la disminución del estreñimiento.

Además, una carcajada de cinco minutos, antes de dormir te regalará un sueño reparador.